(NC&T) Los resultados de una reciente investigación, efectuada por científicos de la Universidad de California trabajando en el Laboratorio Nacional de Los Álamos, podrían ayudar a hacer del biosaneamiento bacteriano un método muy generalizado para la limpieza de lugares contaminados con actínidos y otros radioisótopos. Los actínidos son los elementos cuyos números atómicos no son menores que 89, y por lo general son radiactivos.
Los resultados del estudio que la química Mary Neu y sus colegas realizaron sobre diferentes bacterias utilizadas para tratar la contaminación por actínidos, indican que la toxicidad de éstos es para las bacterias principalmente química, en lugar de radiológica, de modo que una resistencia bacteriana a la radiación no necesariamente asegura una tolerancia a los radioisótopos. El mayor daño para las bacterias en un lugar contaminado no provendría de los elementos radiactivos, sino más bien de los otros metales tóxicos que pudieran encontrarse allí.
El estudio muestra también que, al contrario de lo que podríamos imaginar, a estas bacterias les resulta menos tóxico el contacto con el plutonio que con el uranio. En general, los actínidos les son menos tóxicos que otros tipos de metales. Esto sugiere que la toxicidad de los actínidos no impedirá el biosaneamiento mediante bacterias.
Aunque se sabía desde hace años que el biosaneamiento bacteriano puede ser un método idóneo para limpiar la contaminación por actínidos, nunca se había llegado a averiguar realmente si la radioactividad o la toxicidad química sofocarían o no el proceso. Con este estudio, se ha comprobado que los actínidos son químicamente tóxicos para las bacterias sólo a niveles muy altos, muy por encima de las concentraciones en los lugares contaminados, y que los metales tóxicos comunes, como el cadmio, el níquel, y el cromo, tienden más a causarles problemas a las bacterias.
El estudio examinó los efectos de la toxicidad de los actínidos, metales y agentes quelantes sobre diferentes bacterias en evaluación para el biosaneamiento de radioisótopos, la Deinococcus radiodurans y la Pseudomonas putida. También analizó la toxicidad del plutonio en la bacteria Shewanella putrefaciens.
El estudio muestra también que, al contrario de lo que podríamos imaginar, a estas bacterias les resulta menos tóxico el contacto con el plutonio que con el uranio. En general, los actínidos les son menos tóxicos que otros tipos de metales. Esto sugiere que la toxicidad de los actínidos no impedirá el biosaneamiento mediante bacterias.
Aunque se sabía desde hace años que el biosaneamiento bacteriano puede ser un método idóneo para limpiar la contaminación por actínidos, nunca se había llegado a averiguar realmente si la radioactividad o la toxicidad química sofocarían o no el proceso. Con este estudio, se ha comprobado que los actínidos son químicamente tóxicos para las bacterias sólo a niveles muy altos, muy por encima de las concentraciones en los lugares contaminados, y que los metales tóxicos comunes, como el cadmio, el níquel, y el cromo, tienden más a causarles problemas a las bacterias.
El estudio examinó los efectos de la toxicidad de los actínidos, metales y agentes quelantes sobre diferentes bacterias en evaluación para el biosaneamiento de radioisótopos, la Deinococcus radiodurans y la Pseudomonas putida. También analizó la toxicidad del plutonio en la bacteria Shewanella putrefaciens.
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